“FINAL: “ma non troppo”.
Està lista la partida pero faltan las cerimònies .
El vento romancer tenia inquieta Paz.
Haia el Puerto hay que huir ,
a los talones húmedos del Puerto
donde tirita el grillo y su orfandad.
Tenìa la voz de los jardines de infantes ,
de los jarros con leche caliente
que transitan la risa mientras vive una bandera .
Ibamos a terminar la construcción de la siembra,
a caminar serenidades sin palos,
a trotar las cinturas del olvido
con sus tercos espejos .
Inquietos esperábamos la gran tormenta .
En una esquina de viento doble
embalsamè furiosas las centellas .
Dije debemos perdonarnos
y no fue posible .
Sobran mal nacidos sobre el continente .
Eso de tener los dedos todos juntos
y una sola frente para acumular dolores
no coincide con los molinos estropeados
ni con siniestros trenes mordièndose los pastos .
El dìa que cortamos los alambres
dormimos los ganglios de la rosa.
Habìa silencios de pan para todos
y flautas rechinando en las islas
y buena gente mirando caer la tarde
después del canto donde duermen los reclamos.
Cuando regresamos
cada partida era trote
escuchando el pulso de la tierra
que observa a los linyeras
y a los siervos de gatos extraviados.
Aunque solo falten ceremonias
y las construcciones romanas se aburrran con el tedio,
es muy posible aùn treparse a la soga
y hacer equilibrio
sobre la dentadura del mundo
que sospechamos nuestro .
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